Arenal: el volcán más joven, activo y mejor acompañado de Costa Rica

El Parque Nacional del Volcán Arenal está situado en el cantón de San Carlos, en la provincia de Alajuela, al norte del país.

San Carlos es el cantón más grande del país, y supera incluso a Cartago y Heredia en longitud. El Parque Nacional del Volcán Arenal se encuentra en el distrito de La Fortuna, en el que también está ubicada la catarata La Fortuna y el lago Arenal, los tres principales atractivos de la zona.

El clima en La Fortuna es húmedo y fresco en época lluviosa, aunque las temperaturas oscilan entre los 16ºC y los 24ºC. Lo ideal es llevar ropa cómoda y fresca para las mañanas, y algo un poco más abrigado para las tardes, aunque perfectamente se puede disfrutar de la piscina aunque llueva y refresque.

Volcán Arenal

El volcán Arenal no es uno de los más altos, mide tan solo 1.670 msnm, sin embargo, es el volcán más joven y activo de Costa Rica, y uno de los diez volcanes más activos del mundo. También es uno de los volcanes más famosos y visitados del país, tanto por turistas como por personas locales.

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Su cráter si destaca por su tamaño, ya que mide unos 140 metros, sin embargo es casi imposible verlo, ya que lo usual es encontrar la cumbre cubierta de nubes, y en muy pocas ocasiones se puede disfrutar de una vista despejada.

El Parque Nacional se encuentra a tan solo dos horas y media en coche desde San José, y las carreteras son accesibles y están pavimentadas. Llegar es fácil y rápido siguiendo la ruta que pasa por San Ramón, La Tigra, Chachagua y por último La Fortuna. También se puede llegar en autobús, en línea directa desde San José a La Fortuna, que tarda unas 4 horas.

La entrada al parque, que abre todos los días de 8:00 a 16:00, cuesta $15 para turistas, como en el resto de Parques Nacionales. Tiene dos entradas diferentes desde las que salen dos rutas: una por la ladera del volcán, y otra que llega hasta el lago Arenal.

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Fuente: SINAC Proyecto Fortalecimiento del Programa de Turismo en Áreas Silvestres Protegidas

Desde la entrada principal salen tres senderos: Las  Heliconias, Las Coladas y El Ceibo, que en total abarcan 5km y que se recorren en 2 horas teniendo en cuenta el tiempo de visita. Desde el primero se puede observar el cráter, si está despejado, desde el segundo el cono volcánico, al que no se puede subir, y el lago, y desde el tercero el famoso árbol de Ceiba pentadra.

Caminando un poco (o en coche) se llega a la segunda entrada, desde la que sale el sendero La Península, que teóricamente llega hasta el lago, pero durante nuestra visita (julio 2019) estaba parcialmente cerrado. Aún así el paseo es agradable y fácil de hacer, y a mitad de camino hay un mirador de tres pisos desde el cual las vistas son impresionantes.

Lo ideal es reservar una mañana entera, si no un día completo, para visitar el Parque Nacional. Si decides dedicarle una mañana, por la tarde puedes visitar la catarata La Fortuna.

Lago Arenal

Arenal es el lago artificial más grande del país (85,5 kilómetros cuadrados) construido encima de dos antiguas ciudades que se encuentran a menos de 50 metros de profundidad. Se creó en el año 1979 para riego y fines hidroeléctricos, produciendo ahora el 40% de la energía que consume Costa Rica, sin embargo, ahora es uno de los atractivos más importantes de la zona, en el que se realizan actividades acuáticas como kayak y windsurf.

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Lo sorprendente de este lago es el cambio de tonos del agua. Haciendo kayak se puede observar perfectamente el cambio de colores, del azul del centro al el rojo del fondo y el verde de las costas.

Si no te atraen los deportes acuáticos, o hace mal tiempo, también se pueden disfrutar de las vistas del lago desde alguno de los restaurantes de los alrededores. A nosotras nos llovió, por lo que decidimos ir a comer al Restaurante Loma Linda, donde las vistas del lago son impresionantes, y tuvimos la suerte de que paró de llover y se despejó un poco.

Aguas Termales

Las aguas termales son famosas en la zona del volcán, que calienta el agua y crea piscinas de agua caliente naturales. Las más conocidas son las de Tabacón, siendo uno de los hoteles que atrae más turismo de la zona.

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Es posible alojarse allí y acceder directamente a las aguas termales, o comprar un pase de día completo, medio día, nocturno o matutino, que incluyen comidas, pero que a mi parecer son bastante caros (desde los $70 hasta los $105). Además, al ser tan conocidas se llenan hasta arriba de gente. Nosotras teníamos intención de ir, y cuando vimos la fila de coches aparcados en la entrada nos decantamos por las aguas termales de nuestro hotel, que ya estaban incluidas en el precio.

Fue una buena elección ya que pudimos disfrutar de baños de barro, una experiencia cuanto menos graciosa en la que descubrimos que la mitad de la clientela del hotel era española y hablamos con todo el mundo, tres piscinas de aguas termales muy relajantes, dos piscinas de agua fría y un jacuzzi.

El hotel también tiene Spa y diversos tratamientos de relajación, pero no están incluidos en el precio, por lo que nos quedamos en las aguas termales que disfrutamos al máximo.

Merece totalmente la pena reservar la tarde/noche para disfrutar de las aguas termales, y al ser agua caliente, se pueden disfrutar de noche tanto como durante el día.

Visita al asentamiento Maleku

La comunidad Maleku, una comunidad indígena de Costa Rica, creía que su dios Tocú, dios del fuego, habitaba el volcán, por lo que se mudaron a sus faldas.

Conocían el volcán como Tocú Laca, y pensaban que cada vez que emitía fumarolas o magma el dios estaba mostrando su dominio y su poder; los y las ancianas de la tribu interpretaban los mensajes del dios y los transmitían al resto del pueblo. A las faldas del volcán la comunidad pedía sabiduría, fortaleza y protección a su dios con ofrendas de cacao.

Sin embargo, un día las tierras fueron invadidas y destruidas, maldiciendo al pueblo. La comunidad Maleku huyó a tierras lejanas; en ese momento Tocú manifestó su ira al ver que la paz de su gente había sido alterada, y produjo una erupción de gases, rocas y fuego, que produjo la muerte de 87 personas que se habían asentado en sus alrededores.

La leyenda dice que al enteraste la comunidad Maleku de tal desgracia, uno de los ancianos de la tribu cogió una criatura de menos de 4 años, y alzándola le dijo a Tocú: “este es tu discípulo, te pertenece, no extiendas tu ira que aquí está tu discípulo, tómalo, es tuyo”. Tan solo unos minutos después la erupción del volcán cesó y la calma volvió al territorio.

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A pesar de que la comunidad Maleku dejó de habitar la zona hace muchos años, hoy en día aún se puede encontrar un asentamiento que, a pesar de vivir del turismo, conserva sus raíces y tradiciones indígenas, y las comparte con las y los visitantes que llegan hasta la zona que habitan.

El Hotel Montaña de Fuego, en el que pasamos la noche en Arenal, organiza visitas al asentamiento todos los días a las 8:00 de la mañana. En el asentamiento viven dos hombres y dos mujeres, y simula una casa tradicional, adornada con artesanías de la comunidad que están en venta, y calentada por un fuego situado en el centro de la sala. Las mujeres visten trajes tradicionales hechos con corteza de árbol, uno de los hombres explica la cultura y tradiciones, el otro lleva las cuentas.

La visita consiste en una explicación de la cultura, una demostración de baile tradicional con instrumentos en la que participamos todos y todas, degustación de chicha, una bebida de maíz fermentado, y diversos intentos de disparar un arco tradicional (mucho más difícil de lo que parece).

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Esta familia vende artesanías de la comunidad Maleku, por lo que si tienes pensado llevarte recuerdos, este tipo de lugares son los ideales para comprar máscaras, cuencos, o cualquier artesanía indígena, ya que apoyas la economía local y artesanal en lugar de cadenas multinacionales.

Antes de volver al hotel nos quedamos hablando con el hombre que guía la visita, y gracias a ello aprendimos que la vida en la comunidad Maleku ha cambiado mucho en los últimos años. Aunque las tradiciones siguen vigentes, se han ido adaptando a la evolución: hoy en día los niños y las niñas están escolarizadas, y aunque al principio el profesorado no era indígena, ahora todas las profesoras/es lo son, lo que hace más fácil mantener las culturas y el idioma.

El idioma Maleku es uno de los cuatro idiomas indígenas que se mantienen en el país, ya que el resto se han perdido. Para que no pasase lo mismo con el Maleku, la embajada española financió y participó en la creación de un diccionario maleku-español, en el que se transcribió el maleku con caracteres latinos.

Pero no todo es positivo, con el cambio de alimentación la esperanza de vida en la comunidad ha descendido. Antiguamente se alimentaban de vegetales y pescado, y llegaba fácilmente a los 90 años, sin embargo, al introducir alimentos a los que sus cuerpos no están acostumbrados, como las carnes, ha hecho que la esperanza de vida descienda descaradamente.

La visita al asentamiento es muy interesante y totalmente recomendable si te interesan las culturas indígenas del país.

Catarata La Fortuna

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La catarata La Fortuna, o Río Fortuna, es una de las más conocidas de Costa Rica, y una de las más espectaculares. Está a poco más de 500 metros sobre el nivel del mar, y tiene una caída de 70 metros de altura.

Se encuentra en la base del cerro Chato, un pequeño volcán dormido, situado al lado del volcán Arenal, y el río que la alimenta es el Tenorio.

La entrada cuesta $18, y abre todos los días de 7:00 a 17:00, siendo el último pase a las 16:00. Es recomendable llevar agua e incluso algo de comer, ropa de baño y toallas, crema solar y repelente de mosquitos (que abundan en la zona) y zapatos y ropa cómoda para caminar.

El acceso a la cascada consiste en una bajada de 500 escalones (que luego hay que subir), con plataformas de descanso y pequeñas fuentes de agua. La bajada no dura más de quince minutos, mientras la subida puede durar hasta 45 minutos.

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La catarata tiene dos niveles, siendo el primero el de la caída 70 metros de altura, en el que no está permitido el baño, y que puede observarse desde un mirador al que se llega bajando la mayor parte de los escalones. Si sigues bajando llegas al segundo nivel, con una caída mucho más pequeña, en el que si está permitido el baño, que sin duda merece la pena para relajar los músculos después de la bajada, pero, ¡ojo! el agua está muy fría.

Se puede subir sin problema en traje de baño y chanclas, aunque en ocasiones el suelo resbala. Arriba hay baños y cambiadores para ponerte ropa seca y seguir disfrutando de La Fortuna y su encanto.

Arenal y La Fortuna fueron, sin duda, dos de los sitios más increíbles que he visitado en Costa Rica, además de por sus diversos atractivos, por sus paisajes y su encanto natural que te sorprenden vengas de donde vengas.

 


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