La Guajira (Colombia): Claves para visitar la zona más septentrional de Sudamérica

El desierto de la Guajira es una de las zonas más características del norte de Colombia, que se ubica en territorio colombiano y venezolano. Hay varias formas de llegar hasta el extremo norte de Colombia, hasta la zona más septentrional del país.

Cabo de la Vela, La Guajira, Colombia.

Palomino es el punto limítrofe entre el departamento de Magdalena (con su capital Santa Marta) y el de la Guajira. Este pueblo se caracteriza por su ambiente relajado y la cantidad de personas de todas partes del mundo que forman un ambiente chill out y muy hippie en sus calles, especialmente en la zona turística de la comunidad.

Palomino, Colombia.

Los hostels alternativos construidos con madera, y los restaurantes que ofrecen gran variedad de productos vegetarianos o de cocina alternativa, inundan la avenida principal. Uno de los platos más singulares es la hamburguesa de gambas.

Maicao

Desde Palomino es posible seguir subiendo hacia la Guajira, pero es importante tener en cuenta los horarios de los autobuses ya que a partir de las 7 dejan de circular por esta zona ya que puede ser peligrosa.

Nosotras cogimos un autobús a las 4 desde Palomino y pretendíamos llegar a Cabo de la Vela ese día, pero a las 6 de la tarde el conductor del autobús nos dijo que no podía dejarnos en la parada que se encontraba en medio de la carretera (la parada desde donde puedes buscar transporte hacia el desierto de la Guajira, en taxi y luego todoterreno 4×4).

Así que la mejor opción era continuar hasta la ciudad más fronteriza con Venezuela del territorio colombiano: Maicao. Al llegar a Maicao el caos se adueña de las calles de una forma en la que no lo ha hecho en ninguna de las ciudades ni pueblos colombianos que hemos visitado.

Esta ciudad en plena ebullición está congestionada de personas vendiendo en la calle, caminando, o simplemente sentadas charlando. Preguntamos si hay algún bus a la Guajira para ese día, pero por esa zona ya no salen más buses hasta el día siguiente.

En Palomino nos hemos gastado todo el dinero que llevábamos en efectivo, así que buscamos un banco en el que poder conseguir algo de dinero. Caminamos mucho rato, y en el único banco que encontramos no funciona mi tarjeta ni la de una de mis compañeras, pero de mi otra amiga sí, así que al menos tenemos algo de dinero.

Seguimos caminando con los macutos, y vemos una camioneta en la que se vende comida. Nos acercamos a preguntar cuánto cuesta comer, y el señor que está tras la barra nos pregunta que si estamos viajando por Colombia.

Pilón de azúcar, Cabo de la Vela.

Nos cuenta que él ha viajado mucho con su moto por todo el continente sudamericano y todas las personas que se ha encontrado por el camino siempre le han ayudado y acompañado, haciendo de sus viajes algo enriquecedor y humano.

Ali nos invita a sentarnos en una de las mesas de su pequeño bar/camioneta en la calle, y dice que le dejemos invitarnos a la cena, algo que hace con los pocos viajeros y viajeras que llegan hasta Maicao.

Nos invita a shawarma con unas coca-colas, y se marcha a buscarnos un hotel donde poder pasar la noche. Una vez terminamos de cenar, nos enseña todas las pegatinas de las personas que han viajado y que han pasado por su Shawarma Sobre ruedas (así se llama su camioneta) y de los muchos lugares que él ha visitado.

Con Ali en su Shawarma Sobre Ruedas después de cenar

Poco después nos marchamos al hotel que Ali conoce a tan solo una cuadra de allí, y en el que ya ha negociado un precio con las recepcionistas para nuestra habitación.

Al día siguiente nos levantamos muy pronto para coger el taxi que nos llevará hacia el último pueblo accesible sin coche 4×4. Desayunamos en Maicao, se nota el movimiento de migración proveniente de Venezuela, que el día anterior nos explicaba Ali después de la cena, al encontrarse en la frontera.

Entramos a una tienda y de repente todo el mundo empieza a pegar a un señor en la calle. Al parecer ha robado algún alimento en la tienda y le han visto, así que como aquí se practica la justicia popular, le calzan palos por todas partes.

Desierto de la Guajira

Una vez llegamos a Uribia (el último pueblo al que se puede acceder sin 4×4), la capital Wayúu, es necesario coger un todoterreno 4×4, que cuesta entre 15.000 y 20.000 COP, y tienen hueco para 7 personas (aunque normalmente viajan más).20180219_114934.jpg

Se tarda entre una hora y media/ 2 horas en llegar a Cabo de la Vela. Allí hay un hostal que es donde se queda la mayoría de la gente, en el centro neurálgico de la comunidad.

Pero el hostal Kai y Kashi es más recomendable (y más barato). Este hostal era de uno de los jóvenes que llevan los todoterreno 4×4, y básicamente es la casa de su familia, ya que ellos duermen en chinchorros (hamacas grandes) al aire libre, y pusimos nuestras carpas (tiendas de campaña) frente al mar, a 3 metros del agua.20180220_121028

El coste por cada carpa son 5.000 COP la noche, mientras que alquilar una de sus hamacas cuesta 10.000 COP la noche o 15.000 COP por un chinchorro (una hamaca mucho más amplia y confortable típica de esta zona).20180220_093817_2

Cabo de la Vela

En Cabo de la Vela hay mucha gente que hace kitesurf ya que es uno de los mejores entornos para realizar este deporte en el mundo. Además, es imprescindible visitar el llamado Pilón de Azúcar, un cerro que es sagrado para los wayúu y que se encuentra junto a una de las playas más bonitas del desierto, por sus cálidas arenas y las vistas que ofrece del desierto y el mar Caribe en contraste.20180220_122037(0).jpg

El Faro también es uno de los lugares icónicos de Cabo de la Vela, y es el sitio perfecto para ver el atardecer. Una buena ruta a realizar en mototaxi es comenzar por el Pilón de Azúcar, ir hasta la playa del Ojo (otro lugar sagrado para los y las wayúu) y caminar desde la playa del Ojo para ver el atardecer desde el Faro.

Desde el Faro se puede regresar al pueblo caminando por la costa. A veces, la comunidad wayúu enciende una hoguera a la luz de la luna y representan los bailes típicos de la comunidad, explicando a las turistas las tradiciones y costumbres de su pueblo.

En Cabo de la Vela puedes encontrar muchas personas viajando solas, provenientes de todas partes del mundo. Es importante tener cuidado con las medusas, ya que abundan junto a la orilla.

Punta Gallinas

Punta Gallinas es un lugar casi virgen, con dunas exuberantes y grandes acantilados. En esta zona es imprescindible visitar el faro, que es el punto más septentrional de toda Sudamérica, así como hacer paradas en los numerosos acantilados que ofrecen vistas espectaculares del desierto.20180221_111758_2

Existen pequeños ranchos en los que conviven varias familias wayúu, y que alquilan chinchorros para dormir, o te prestan terreno para poner tu carpa (tienda de campaña) por precios asequibles.20180221_175229_2

Las dunas de Taroa se extienden hasta las playas caribeñas, un lugar idílico en el que bañarse y disfrutar de los contrastes. En todo el desierto de la Guajira es posible probar la cerveza Polar venezolana, así como comida típica de ambos países.

El desierto de la Guajira sufre la falta de recursos e incluso falta de agua potable, por lo que si piensas comprar artesanía en tu viaje a Colombia este es un buen lugar para hacer tu aportación a las mujeres artesanas que venden las mochilas wayúu y otro tipo de artesanías que realizan.


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