Laura, de Pluma Nómada: “En el momento en que empecé a sentirme tranquila, a confiar y a disfrutar todo cambió. Había dejado atrás el vértigo de estar sola”

Laura (Pluma Nómada) tiene 31 años, es de Barcelona (España) y viaja sola por puro placer. Se describe adicta a viajar y aficionada de la fotografía, por eso tiene fotos tan bonitas como esta:

Miyajima - Japon

Además, le apasiona el baile, y nos cuenta que es una curiosa empedernida.

Lleva dos años viajando sola, sobre todo por Europa y Asia, aunque también Australia, Estados Unidos y algunos países de América del Sur.

Hoy entrevistamos a Laura, que nos abre su mente para descubrirnos los placeres de viajar sola por el mundo.

¿Quién eres? ¿Cómo te definirías a ti misma? 

Soy una mujer adicta a las emociones fuertes y así vivo mi día a día, como si estuviera siempre subida en una montaña rusa,  para lo bueno y para la malo.  Soy curiosa de naturaleza (que no quiere decir cotilla) y me apasiona conocer nuevas historias, personas y lugares, en definitiva, vivir nuevas experiencias.

Estudié periodismo porque quería precisamente convertir esta pasión en mi profesión y aunque la vorágine laboral me ha absorbido durante mucho tiempo,  hace unos meses lancé mi propia web, creada por mí misma, en la que siempre que puedo doy rienda suelta a todas esas historias, sean escritas o en fotografía, sobre lugares o personas que me han tocado por dentro. Como buena aficionada a la fotografía, comparto mis creaciones en mi cuenta de Instagram.

Me gusta viajar sola y reconozco que me atrae moverme cerca de los límites pero siempre actúo con plena consciencia. Desde hace tres años, el yoga se ha convertido en un estilo de vida; me vuelvo loca si suena buena música en una pista de baile y si hay algo que siempre, siempre, me calma a la vez que me carga las pilas, es el mar.

¿Cuál fue tu primer viaje sola? ¿Fue planeado? ¿Cómo te sentiste?

Empecé haciendo pequeñas escapadas por Europa, pero mi primer gran viaje sola fue a Panamá, dónde estuve tres semanas, en julio de 2017. Ya había hecho varios viajes en grupo o en pareja por el sur este asiático y me apetecía algo totalmente distinto y nuevo. Era un reto más pero de eso se trataba, de experimentar. Compré el billete tres meses antes y sí que miré las zonas del país que quería visitar pero no planeé nada, solamente reservé la primera noche de hotel y a partir de ahí fui sobre la marcha. Viajar de forma improvisada fue genial porque fui conociendo a gente, tanto local como a otros viajeros, y gracias a no tener nada planificado puede decidir sobre la marcha qué hacer y a dónde ir, por ejemplo, acabé estando en lugares en los que no había planeado y de los que luego disfruté mucho.

Sigiriya - Sri Lanka

¿Cómo me sentí? Podría decir que pase por tres fases distintas. La primera empieza en el aeropuerto, cuando me subo sola con mi mochila al avión con un vuelo de 10 horas por delante: nervios, emoción, muchas ganas… y durante todo el viaje estuve pensando en lo qué me esperaba, en que por fin estaba haciendo lo que quería.

La segunda fase la llamaría de aclimatación: duró los tres primeros días moviéndome sola por la capital. Conocí a mucha gente y casi todos me transmitían un mensaje de miedo, me decían que vigilará, que una chica viajando sola allí era peligroso, etc. Y entre estar viviendo algo nuevo, estar sola, y todos esos mensajes negativos, he de decir que disfruté pero que en muchos momentos me sentía insegura o tenía un poco de miedo.

El tercer día, tomé un autobús de 7 horas y allí empezó la tercera fase: la de disfrutar. En el bus, conocí a una mujer local con la que conversé casi todo el trayecto y me mostró la cara hospitalaria del carácter latino. Me puso en contacto con un amigo suyo guía de montaña que vivía en el siguiente pueblo al que yo me dirigía. Y a partir de ahí, todo fue cada vez mejor.

¿Había alguna diferencia entre el primer y el cuarto día? Sí, mis miedos, mis pensamientos, mis inseguridades. En el momento en que empecé a sentirme tranquila, a confiar y a disfrutar (esto no quiere decir no ser precavida) todo cambió. El país, la gente, todo era lo mismo pero yo había dejado atrás el vértigo de estar sola.

¿Cómo compaginas el resto de tu vida con viajar?

En mi caso, viajo mucho por placer y también por trabajo. Tengo la suerte que mi trabajo me lleva a países como Australia, Tailandia, USA o Argentina. En estos viajes siempre intento ir antes de la fecha del evento en el que trabajo o quedarme después y así aprovecho y puedo visitar distintos lugares. Como suelo trabajar muchos fines de semana, acumulo bastantes días, así que suelo poder hacer un par de viajes de 3 semanas o un mes al año, así como escapadas de 4-5 días entre medio. Siempre viajo lo más low-cost posible porque prefiero poder hacer muchos viajes a lo barato que uno a lo grande.

¿Crees que es más difícil viajar sola para una mujer que para un hombre? ¿Por qué?

Difícil no creo que sea la palabra porque seas hombre o mujer te puedes subir a un avión e irte a cualquier parte. Para mi la diferencia está en cómo va a ser el viaje y eso depende mucho del país. Por ejemplo, en casi cualquier país europeo, creo que es lo mismo viajar sola siendo mujer que siendo hombre. Sin embargo, cuando te adentras en otras culturas en las que están poco habituados o el papel de la mujer es muy distinto, ahí si que cambia tu experiencia, en función de si eres hombre o mujer. Pero repito, para mi es distinto, pero no más difícil.

Kyoto - Japon

¿Has sentido miedo en alguno de tus viajes? ¿De qué? ¿Cómo lo afrontaste?

Momentos de miedo sientes en casi cada viaje, vayas sola o acompañada. Porque cuando te adentras en lo desconocido nuestra mente y nuestro cuerpo se ponen en alerta. Podría describir varias situaciones y en muchas podría afirmar que todo era fruto de mi mente.

Por ejemplo, en diciembre viaje a Sri Lanka yo sola y decidí pasar dos noches en Hiriketiya, en el sur. Alquilé una habitación a una familia local que vivía a 10 escasos minutos de la playa pero en plena jungla. Era increíble estar rodeada de todo tipo de fauna: monos, lagartos inmensos, pájaros, etc. Pero no había nada alrededor para salir a cenar, así que decidí ir a la playa lo que suponía cruzar la jungla. La ida la viví con normalidad pero mi sorpresa fue encontrarme los dos restaurantes prácticamente vacíos. Cené frente al mar con uno de los camareros dándome conversación y como es habitual, interesado en por qué viajaba sola.

Para regresar, tenía que volver a cruzar la playa, ya en plena oscuridad pues habían apagado las luces y recorrer esos 7 minutos de camino a través de la selva alumbrándome con el móvil. Fueron unos de los peores 10 minutos de mi vida. No había nadie, y seguramente, podría haber hecho el camino tranquilamente pero mi mente me jugó una mala pasada y empecé a pensar que si alguien me seguía, podía pasarme algo, allí en medio de la selva a oscuras. Así que corrí todo lo que pude y llegué sudando a la casa, sana y salva. Trataba de repetirme que todo era fruto de mi mente pero no pude evitar caer en el miedo. Sin embargo, es algo que podría también pasarme volviendo a casa, de madrugada, en Barcelona.

¿Qué es lo que más miedo te daba de viajar sola antes de hacerlo, que ahora ya no te da?

Lo que más miedo me daba al principio era vivir situaciones difíciles y no saber reaccionar: un robo, un accidente… y en mi primera vez tenía miedo a estar sufriendo durante todo el viaje por el hecho de viajar sola y sentirme insegura. Este segundo miedo lo superé a los pocos días de estar en Panamá y al final, a medida que lo vas repitiendo, te das cuenta que cosas malas o difíciles te pueden pasar en cualquier lugar, también puedes sentir inseguridad en tu propia ciudad,  y tampoco puedes prever como vas a reaccionar así que mejor ni pensarlo porque lo más probable es que todo vaya bien.

¿Cómo reacciona la gente cuando ve que viajas sola?

Durante el viaje la gente siempre reacciona de forma maravillosa. Por un lado, están los locales que suelen interesarse en ti y suelen ser muy hospitalarios, especialmente, por ser una mujer, es como que todo el mundo empatiza más contigo y te quiere ayudar y proteger. Siempre que viajo sola acabo conociendo gente local que me abre las puertas de su casa y me ofrece su ayuda para todo, a pesar de en la mayoría de casos tener pocos recursos, y eso es algo que cuando viajo acompañada no me pasa.

Por otro lado, en todos los viajes encuentras a gente que está viajando sola y rápidamente te dan conversación. Así que si quieres, no tienes porque estar sola, casi nunca.

Doha - Qatar

¿Qué es lo que más te gusta de viajar sola?

Es imposible dar una sola razón así que intentaré explicarlo sin alargarme mucho. Me gusta viajar sola porque vivo el viaje desde otro prisma: las emociones, las experiencias, todo es distinto por el solo hecho de estar sola ya que tú misma reaccionas, vives y sientes las cosas de forma diferente. A mi, personalmente, estar sola en un entorno distinto y desconocido, en el que he de tomar decisiones, me hace sentirme viva, libre y empoderada.

Me gusta también disfrutar de la soledad y de estar conmigo misma; darme la opción de reflexionar y coger perspectiva respecto a mi vida cotidiana. Me apasiona viajar sola porque puedo adentrarme mucho más en la vida local y es más fácil conocer a los lugareños y que te abran sus casas y corazones. Y también porque me reto a mi misma y me enfrento a mis miedos y eso siempre te ayuda a conocerte y aporta un crecimiento interior. Además, la satisfacción posterior es inmensa.

¿Qué les dirías a todas las mujeres que aún no se atreven a viajar solas?

Siempre digo lo mismo: deja tus miedos y barreras atrás y pruébalo, estoy completamente segura que será maravilloso y querrás repetir. Si tienes miedo empieza por un viaje corto, de pocos días y no muy lejos; incluso en tu propio país, para no tener la dificultad de otro idioma o cultura. Te dará menos miedo y te servirá para comprobar que puedes hacerlo y disfrutarlo, te ayudará a dar el salto. Todas podemos hacerlo, no se trata de ser más o menos valiente, sino de probarlo al menos una vez.

Ahora mismo estás en Tailandia, ¿nos puedes contar algo de tus experiencias sola por el país asiático? ¿Notas diferencias entre viajar sola por Asia con otros continentes?

En esta ocasión he viajado a Tailandia por trabajo y he aprovechado, como os contaba, para venir unos días antes y visitar alguna de las zonas que tengo pendientes. Precisamente, esta escapada la he hecho con mis compañeros de trabajo, pero hace justo un año en estas fechas me quedé yo sola, una semana, visitando la provincia de Krabi.

El sureste asiático es el destino por excelencia de mochileros y encontrar gente viajando sola es muy habitual. Tailandia, en concreto, es de los países más turísticos así que es muy fácil viajar sola incluso sino estás habituada. Por ejemplo, en Sri Lanka, que está menos explotado, todo era más una aventura y había menos facilidades en según que zonas. Pero en Tailandia, todo esta indicado, hay buses y barcos de todo tipos y a todas horas para desplazarte, hay turistas por todos los rincones, millones de hostels y casi todo el mundo habla inglés. Están muy acostumbrados a viajeras/os en solitario y conocer gente es muy muy fácil.

Por ejemplo, yo me dirigía a Tonsai Beach (Railey, Krabi) porque quería practicar algo de escalada pero solo reservé dos noches. Nada más llegar, mientras hacía el check-in, conocí a un chico en la recepción que había ido a Tonsai  para escalar, con un grupo de amigos, me dijo en que bar  iban a cenar y me invitó a unirme al grupo. Mientras esperaba en el bar por la tarde, conocí a una chica que viajaba sola pero estaba de paso por Tonsai, tan solo unas horas. Cuando ya se había marchado, apareció el chico del hotel con sus amigos, y terminamos juntándonos en una mesa con otros viajeros/as que también estaban allí para escalar.  Al final, me pasé toda la semana allí, algunos días hacíamos actividades en grupo y otros me iba yo sola, a mi rollo,  porque me apetecía y nos luego volvíamos a juntarnos para cenar o tomar algo y comentar como había ido el día.

Tailandia es un país muy fácil para viajar sola y un destino sencillo si es la primera vez que viajas por el sureste asiático.

Si quieres seguir las aventuras de Laura puedes visitar su página web o su cuenta de Instagram.


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