Los 8 templos que no puedes perderte en tu visita a Kioto

Kioto es una de las ciudades más famosas de Japón, conocida por sus increíbles templos. Está situada en la isla Honshu, cerca de Osaka, Nara y Kobe, y dentro de la prefectura a la que da nombre. Es una de las ciudades más pobladas de todo Japón, famosa también por haber sido la capital del país durante más de mil años.

mapa japon

Si sólo pasas un día en Kioto y tu intención es visitar todos los templos que te recomendamos aquí, lo mejor es coger un abono para autobús para poder moverte mejor y que te de tiempo a ver los máximos posibles. Sin embargo, lo ideal sería estar mínimo dos días para poder ver todos los templos tranquilamente, y mínimo tres días si además quieres callejear y conocer otras zonas de la maravillosa ciudad.

Estos son los ocho templos que no puedes perderte, imprescindiblemente del tiempo que pases en la ciudad japonesa.

1. Kinkaku-ji

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Kinkaku-ji es uno de los templos más famosos de la ciudad de Kioto. También se conoce como “El Templo del Pabellón de Oro” (Golden Pavilion en inglés). Oficialmente se llama Rokuon-ji, pero al estar recubierto de oro, popularmente es más conocido como Kinkaku-ji.

El edificio tiene tres plantas, y, a pesar de su nombre, solo las dos más altas están recubiertas de oro. Los pisos se reconocen cada uno con un nombre: el primero es la Cámara de las Aguas, el segundo la Torre de las Ondas de Viento, y el tercero se conoce como Kukkyoo-choo.

El templo, inicialmente, fue construido como residencia para el comandante (shogun) Ashikaga Yoshimitsu, aunque ahora se ha convertido en un templo Zen, que se visita a través de un recorrido delimitado que tienes que seguir.

Llama la atención en lo alto del templo la figura de un fénix chino dorado. Alrededor del edificio se puede disfrutar de las vistas del jardín Zen y un lago en el que el reflejo del edificio parece casi real.

Para llegar desde la estación de Kioto lo más sencillo es coger el autobús 101 o el 205 hasta “Kinkakujimichi Bus Stop”, que tarda unos 45 minutos.

2. Ryoan-ji

Este templo está situado muy cerca de Kinkaku-ji, y es también un templo Zen.

Tiene uno de los jardines zen más famosos de todo Japón y del mundo. Nunca se ha conocido el significado del jardín, ni el motivo de su construcción; pero se ha intentado averiguar durante muchos años.

Antes se pensaba que las piedras representaban a un tigre cruzando un río, hasta 2002 cuando a partir de ordenadores se buscaron formas y se concluyó encontrando el patrón de un árbol que se esconde en la estructura del jardín.

Desde Kinkaku-ji puedes andar unos 20 minutos, o coger el autobús 12 o el 59 (15 minutos), lo más recomendable es andar, así aprovechas para conocer las calles de los alrededores.

Desde la estación de Kioto se tarda unos 35 minutos en la línea Seiyama hasta la estación “Ryoanjimae Bus Stop”.

3. Tenryu-ji

Este templo se construyó en honor de Buda Gautama en el año 1339.

Aunque los edificios se quemaron varias veces, el jardín sobrevivió en su forma original. Es un santuario Zen, que se quemó en un incendio y fue reconstruido y situado en otro lugar durante la época Meiji (entre 1868 y 1912).

Es famoso principalmente por el dibujo situado en el techo de la sala de oraciones y por el jardín que le rodea. El dibujo es un dragón que, como la Mona Lisa, parece que te mira sin importar el sitio donde te sitúes. El jardín, por su parte, tiene un estanque y un sendero que le rodea por el que puedes pasear.

Desde Ryoan-ji puedes coger el autobús 93 hasta Arashiyama Tenryuji-mae, que tarda unos 50 minutos, o caminar 1 hora y 10 minutos.

4. Fushimi Inari-taisha

Fushimi Inari-taisha (伏見稲荷大社) es uno de los santuarios más conocidos de todo Japón, y también uno de los más antiguos (se construyó en el siglo VIII).

Este santuario es famoso por su pasillo de torii. Más de mil torii colocados uno detrás de otro durante unos 4km formando un pasillo. Estos torii han sido donados al templo por comerciantes que ponen en ellos los nombres de sus negocios o sus propios nombres para que el dios Inari, el patrón de los comerciantes y el dios del arroz, les proteja.

El camino de torii se conoce como Senbon Torii, que se traduce literalmente como ‘mil torii’ (la palabra torii no tiene traducción, pero se refiere a las estructuras de madera u otros materiales que puedes encontrar en los templos, antes de llegar al edificio principal).

El santuario está situado en el monte Inari, por lo que se pueden tomar varias rutas y caminos que llevan a distintas puertas, torii, e incluso cascadas.

Desde Tenryu-ji el autobús tarda 1 hora y media y hay que hacer transbordo (el 73 y luego el 81). Desde la estación de Kioto puedes coger el autobús 5, el 105 o el 81 hasta “Inaritaishamae Bus Stop”, que tardan entre 20 y 25 minutos, así que lo ideal es dejarlo para el segundo día e ir desde la estación.

5. Sanjūsangen-dō

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Imagen: Flickr

Este templo no está situado en una montaña, ni tiene unas vistas idílicas, ni su edificio principal es el más bonito; sin embargo, esconde un fascinante tesoro: dentro guarda 1001 estatuas de la diosa Kannon.

Kannon es la diosa de la compasión, y se representa con 11 cabezas diferentes que sirven para escuchar las penurias de la gente, y 1000 brazos para poder ayudarles. Además de las 1001 estatuas de la diosa, el templo esconde también 28 estatuas de las guardianas subordinadas de Kannon, como Raijin y Fujin, dioses del rayo y el trueno, y el viento, respectivamente.

Dentro del edificio no está permitido tomar fotografías de las estatuas, así que lo ideal es pasear y observar cada detalle de las 1029 estatuas que esconde el edificio.

Desde Fushimi Inari-taisha 20 minutos en el autobús 5 hasta “七条京阪前”, o 35 minutos andando.

6. Santuario Heian

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Imagen: Expedia

Este santuario, también conocido como Heian-jingu, se construyó en el año 1895 en conmemoración del 1100 aniversario de la fundación de Heian Kyo, que es como se conocía Kioto antiguamente.

El templo también está dedicado a los emperadores Kanmu y Komei, que fueron, respectivamente, el emperador que trasladó la capital de Japón a Kioto, y el último emperador antes de que la capital se moviese nuevamente a Tokio.

Los cuatro jardines que rodean el templo ocupan un total de 33.000 m², y son famosos especialmente por los 300 cerezos que lo adornan, que se reflejan en el estanque y crean un cuadro especialmente bonito de noche.

La entrada al santuario es gratuita, aunque para entrar en los jardines, si no es época de Hanami (cerezos en flor), hay que pagar unos 6€ (600¥). Hay que tener en cuenta que el templo cierra a las 18.00 horas, aunque durante un mes, desde el 15 de febrero, cierra a las 17.30, y en noviembre y diciembre a las 17.00 horas. Lo ideal es visitar el santuario cuando se celebra algún evento o festividad, como el Jidai Matsuri.

Desde Sanjusangen-do 25 minutos en el autobús 206 hasta “Higashiyama Nijo Okazaki Kown Guchi Bus Stop”, o 45 minutos andando.

7. Kiyomizu-dera

Kiyomizudera (清水寺) significa templo de agua pura. Este santuario no está formado únicamente por un templo, sino que es un conjunto de recintos y edificios, considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 1994.

Se construyó en el año 778, en el lugar donde se encuentra la cascada Otowa, que da nombre al templo.

El salón principal es el edificio más conocido de todo el santuario, famoso por su balcón de 13 metros de altura sostenido por pilares de madera, construido sin usar absolutamente ningún clavo en su construcción.

Las vistas desde el balcón son impresionantes, por lo que es visita obligatoria dentro del santuario, aunque está siempre lleno hasta arriba de gente.

Desde Santuario Heian 25 minutos en el autobús 206 hasta Kiyomizu-michi, o 35 minutos andando.

8. Ginkaku-ji

ginkakuji
Imagen: Japan Guide

Así como el Kinkakuji es conocido como el pabellón de oro, el Ginkakuji es el pabellón de plata.

Se construyó en 1474 para el shogun Ashikaga Yoshimasa, quien pretendía imitar la magnificencia del Kinkakuji y recubrir el templo con láminas de plata. A pesar de no conseguir su objetivo, el nombre que evoca al pabellón de plata se mantiene.

El edificio es bastante similar al del Kinkakuji, en lo más alto también lo adorna la estatua de un fénix chino, aunque en este caso no es dorado, sino plateado.

Dispone de un jardín de arena blanca, conocido como ‘mar de arena plateada’, muy famoso entre las personas que visitan el templo, y un pequeño jardín de musgo adornado por estanques y riachuelos.

Desde Kiyomizu-dera 40 minutos en el autobús 100 hasta “Ginkakujimae Bus Stop”, andando se tarda más de una hora.

Estos son los ocho templos que no puedes perderte en tu visita a la ciudad de Kioto.


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