Tokio: los mejores consejos sobre qué hacer en la ciudad en la que viví durante un año

Japón es un país que ofrece gran variedad de actividades culturales y espectaculares paisajes. Tokio es la capital del país nipón, y está situada en la isla Honshu; compuesta por 23 barrios, 26 ciudades y 1 distrito, es una de las ciudades con mayor número  de habitantes del mundo (casi 14 millones de habitantes en el año 2018).

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Para alojarte en la ciudad lo más conveniente es buscar un hotel céntrico, aunque si quieres aprender lo máximo posible sobre la cultura japonesa lo ideal es buscar a alguien en couchsurfing dispuesto/a a alojarte y pasar algo de tiempo contigo. También son muy famosos los hoteles-cabina, aunque no son muy recomendables si tienes claustrofobia.

Respecto a la comida, no puedes irte del país sin probar al menos una vez el ramen, el udon y el okonomiyaki, entre otros platos tradicionales. Esta es la guía definitiva para disfrutar al máximo de Tokio en 5 días:

Día 1. Shibuya y Shinjuku

Como es el primer día, lo ideal es que te adentres en el Tokio moderno, para después ir descubriendo la cultura tradicional.

Shinjuku y Shibuya son dos barrios colindantes que se pueden visitar andando. Aunque sea cansado, el encanto de Tokio es caminarlo de arriba a abajo, observarlo todo y callejear mucho.

Puedes llegar en metro y/o tren hasta la estación de Shinjuku, dependiendo de donde esté situado tu hotel, y desde allí comenzar el recorrido por dos de los barrios más famosos de la ciudad de Tokio.

Puedes caminar por las calles del barrio descubriendo todo; puedes visitar las Oficinas del Gobierno Metropolitano de Tokio, donde hay un mirador desde el puedes ver toda la ciudad, y subir es gratis. El mirador está en la planta 45, a unos 200 metros de altura, por lo que las vistas son impresionantes. Para llegar al edificio tienes que tomar la salida oeste de la estación y caminar tan solo unos diez minutos. Las torres abren desde las 9.30 de la mañana durante todo el día.

Cerca del barrio rojo está el Golden Gai, un barrio de posguerra repleto de tabernas pequeñas tradicionales, en el que se mezcla el Tokio moderno de los rascacielos con el Tokio tradicional de los bares antiguos. En esta zona casi nadie habla inglés, pero es fácil hacerte entender a través de lenguaje no verbal (señas, dibujos, o cualquier cosa que se te ocurra).

Imagen: Flickr

Si sigues callejeando entre rascacielos podrás encontrar el templo Hanazono. Como en casi todo el barrio, sorprende ver el contraste entre cultura tradicional y cultura moderna de Shinjuku. Nunca está de más visitar el templo por dentro si está abierto, siempre respetando las normas sociales (si es necesario, quitarse los zapatos al entrar, etc.).

Andando un poco más llegarás a Yoyogi, el parque más grande de Tokio, situado en Harajuku. Como el resto del día, déjate llevar por los caminos hasta llegar al Santuario sintoísta Meiji, dedicado a la Emperatriz Shōken y a su marido, el Emperador Meiji, al que se entra atravesando un enorme Torii hecho de madera de ciprés.

La Emperatriz Shōken (1849 – 1914) fue la primera esposa de un emperador japonés que tuvo un papel institucional. Es la primera emperatriz que puede ser reconocida como tal y que se liberó de la reclusión a la que estaban sometidas todas las emperatrices consortes anteriores de Japón.

También en Harajuku podemos encontrar la calle Takeshita, una de las calles con más atracción turística de todo Tokio. Después de haber visto el santuario, esta calle sorprende por su modernidad, la gente que pasea por ella y sus tiendas de moda de todos los estilos alternativos. Está repleta de jóvenes comprando ropa, comiendo creppes o jugando en el centro recreativo.

Desde aquí se puede caminar o coger el tren hasta Shibuya. Si decides coger el tren, lo recomendable es tomar la salida ‘Hachiko’. Nada más salir encontrarás la estatua de Hachiko, el perro akita que esperó a su humano en la estación durante 10 años cuando éste murió.

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La estatua de Hachiko es uno de los puntos de encuentro más famosos de Tokio, donde jóvenes se reúnen para ir de compras, a comer, o lo que les apetezca.

Al lado de la estatua está el cruce de Shibuya, el cruce más transitado del mundo, que cruza en seis direcciones diferentes para peatones. Los semáforos se ponen en verde para que peatones desde todas las aceras crucen a la vez, creando una imagen única. Desde donde mejor se ve este espectáculo son los edificios que rodean el cruce, aunque no se puede subir a todos. En el lado derecho hay un Starbucks en una primera planta, al que se puede subir para disfrutar de las vistas hacia el cruce, en el que si no te vas a sentar no necesitas consumir.

Día 2. Mercado de Toyosu y Ueno Park

Al ser el segundo día y aún tener las pilas cargadas a tope, lo ideal es madrugar mucho y visitar el Mercado de Toyosu y su subasta de atún, que empieza a las 4:30 de la mañana.

El Mercado de Toyosu es el mercado de pescado que desde 2018 sustituye al Mercado de Tsukiji, el entonces mercado al por mayor más grande del planeta.

Toyosu es ahora el mercado más grande de Japón y del mundo, casi dos veces más grande que Tsukiji, el cual estuvo abierto desde 1935 hasta octubre del año pasado, 2018, y fue famoso, sobre todo por sus subastas de atún. En él se vendían pescados y mariscos tan cotidianos como el salmón y el atún, pero también animales que no se encuentran ni comen normalmente, como la ballena.

Si has conseguido madrugar y ver la subasta, puedes desayunar allí. Si eres valiente y te atreves con el sushi, adelante, porque en el mercado es donde se come el mejor sushi de la prefectura. Si has decidido no madrugar puedes callejear por el mercado, explorar cada esquina y esperar a la hora de comer (entre las 12 y las 13 en Japón) para probar el exquisito pescado.

La estación de tren más cercana al Mercado es Shijo-Mae (línea Yurikamome). Abre hasta por la noche; sin embargo, la recomendación de ir por la mañana se debe a que sobre las 10 ya se ha vendido la gran mayoría del pescado.

Después del madrugón, lo mejor es pasar el resto del día disfrutando del parque Ueno. Desde la lonja se tarda unos 25 minutos en tren.

Si has tenido la suerte de visitar Japón en primavera, Ueno es el sitio ideal para ver los cerezos en flor y disfrutar del paisaje inundado de rosa. Puedes comprar comida en cualquier ‘combini’ (Convenience Store, como un Seven Eleven), llevarla al parque, junto con una manta y sentarte a disfrutar del buen tiempo, y de la celebración del ‘hanami’, el florecimiento de los cerezos, como lo hacen allí.

Día 3. Asakusa y Akihabara

De vuelta al Tokio moderno, Akihabara es el barrio tecnológico más famoso de Tokio, así que si te gusta el anime, manga o la tecnología no te lo puedes perder.

Si en la estación tomas la salida Electric Town, llegas directamente al corazón tecnológico de Tokio. Además de entrar en los enormes centros comerciales del barrio, repletos de tecnología, mangas, figuras, no puedes dejar de callejear por el barrio entrando en tiendas más pequeñas que esconden muchos secretos.

En Akihabara también están los famosos Maid Café, aunque si te gustan los gatos, te recomiendo sustituir la visita al Maid por una a un Cat Café, cafeterías en las que puedes tomar algo o comer mientras juegas con gatitos. Es mucho más divertido y ético que los Maid’s, en los que las camareras están hipersexualizadas y se respira machismo por todos los rincones.

Para continuar el día puedes visitar el templo Sensoji. Está situado en Asakusa, que mirando un mapa se encuentra justo encima a la derecha de Akihabara.

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El transporte público es bastante caro, pero es posible ir dando un paseo desde Akihabara. Para llegar al templo hay que entrar por Kaminarimon Dori y caminar por la calle Nakamise, escoltada a ambos lados por dos hileras de tiendas, repletas de recuerdos, yukatas, comida, amuletos, etc.

Al finalizar el pasillo de tiendas hay que cruzar otra puerta (Dori) para entrar al templo. Sensoji es el templo más antiguo de Tokio y uno de los más coloridos. Está dedicado a Kannon, la diosa que todo lo ve y todo lo escucha. Antes de llegar, a la izquierda, se encuentra su famosa pagoda de cinco pisos y cinco historias.

Si aún tienes energía y ganas de descubrir más sobre Tokio, puedes acabar el día cenando o tomando algo en un bar tradicional, o en un karaoke, que es algo muy típico allí.

Día 4. Excursión a Kamakura y Enoshima

Kamakura y Enoshima son barrios de la prefectura de Kanagawa. Se puede llegar a ambos cogiendo el metro y luego el tren desde Tokio, y están muy cerca entre ellas.

Lo recomendable es pasar la mañana visitando los templos y santuarios de Kamakura, y el famosísimo Buddha gigante (13,35 metros de alto), que está en el templo Kotoku-in, y es el segundo Buddha sentado más grande de todo Japón.

big buddha

Se puede comer en Kamakura y luego ir a Enoshima o al revés, aunque en Kamakura hay más lugares donde sentarse, y al no estar en la costa son más baratos. Kamakura y Enoshima están conectadas por Enoden, un tren tradicional, tren que recorre la costa desde Fujisawa; aunque también se puede coger la línea normal para llegar hasta el segundo barrio.

Enoshima es una ciudad costera famosa por sus templos, pero también por la playa, que se usa principalmente para hacer surf y variantes. Las vistas desde la parte más alta de la isla son impresionantes, además existe un mirador desde donde se pueden disfrutar mejor.

Si visitas Enoshima no puedes irte sin probar el kakigori (helado de ‘nieve’) y el helado de sésamo negro.

Día 5. Odaiba

Odaiba es una isla artificial que está en la bahía de Tokio. En esta isla se puede hacer un poco de todo: desde ir de compras en los enormes centros comerciales, disfrutar de uno de los mayores centros de atracciones interior, visitar el Museo de Ciencias Marítimas o el Museo Nacional de Ciencias e Innovación…

Rainbow bridge
Imagen: Wikimedia

También puedes visitar Hong Kong a través de la recreación de una de las calles más tradicionales de la ciudad, con sus tradiciones y comidas típicas. Además hay un autobús gratuito que da la vuelta a la isla entera.

Si tienes un presupuesto más amplio puedes visitar el Oedo Onsen, un balneario que más bien parece un parque temático de aguas termales con diversas piscinas y baños a distintas temperaturas. El parque completo abre de 5.00 a 9.00 y de 11.00 a 00.00, aunque los baños interiores están también abiertos durante la noche. La entrada cuesta unos 25€ por persona adulta.

Para llegar a Odaiba se puede coger el tren hasta la estación que se llama como la isla, o bajarse antes de llegar al Rainbow Bridge, que es el puente por el que se accede al núcleo de la isla, y cruzarlo caminando.

Con esta guía definitiva no te perderás nada durante tu visita a la capital de Japón.

Imagen | Unipymes


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